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Dimite por sospechas de corrupción un asesor del presidente brasileño

El presidente de Brasil, Michel Temer, en un acto en Brasilia.  ADRIANO MACHADO REUTERS

14/12/2016 19:48

El círculo de confianza del presidente brasileño, Michel Temer, sigue desmoronándose al mismo ritmo que se dispara su impopularidad. El último en caer ha sido José Yunes, abogado y amigo suyo desde hace décadas, que este miércoles ha dimitido como asesor especial del mandatario por un escándalo de presunta financiación irregular de campañas electorales.

Se trata de la primera baja en el entorno de Temer desde que comenzaron a filtrarse, el pasado viernes, decenas de nombres de políticos supuestamente implicados en el cobro de comisiones millonarias de Odebrecht, la mayor constructora de Brasil, a cambio de favorecer sus intereses mediante la concesión de obras públicas o la aprobación de determinadas leyes.

En el caso de Yunes, se sospecha que en 2014 recibió un pago en efectivo de cuatro millones de reales (1,1 millones de euros al cambio actual) en su despacho de São Paulo. El dinero formaba parte de una donación de 10 millones de reales (2,8 millones de euros) solicitada personalmente por Temer, entonces vicepresidente de la República, a Marcelo Odebrecht, presidente de la compañía que después fue detenido y condenado a casi 20 años de prisión.

Según Cláudio Melo Filho, ex vicepresidente de Relaciones Institucionales de Odebrecht, Temer pidió esa cantidad durante una cena en el Palacio de Jaburu, su residencia oficial en Brasilia. El hoy presidente asegura que las aportaciones realizadas por la constructora a su partido, el centroderechista PMDB, “fueron todas por transferencia bancaria y declaradas” al Tribunal Superior Electoral (TSE), por lo que “no hubo ‘caja B’ ni entrega de dinero” en efectivo.

Delación “apocalíptica”

Esas y otras revelaciones forman parte de un gigantesco acuerdo de colaboración firmado por 77 directivos y empleados de Odebrecht con los investigadores de la Operación Lava Jato, que desde hace dos años y medio examinan el caso de corrupción en la compañía semiestatal Petrobras. A grandes rasgos, la empresa está delatando a los políticos a quienes sobornó durante años y, como contrapartida, sus ejecutivos recibirán un castigo menor por su participación en el escándalo.

Las acusaciones están tomando tales dimensiones que el acuerdo alcanzado por Odebrecht ya empieza a conocerse en Brasil como “la delación del fin del mundo”. “Las filtraciones están confirmando las previsiones más apocalípticas”, afirma Bernardo Mello Franco, columnista de Folha de S. Paulo. “Estamos ante un tsunami de proporciones inéditas, con el potencial para barrer a los principales partidos y precandidatos a la Presidencia en 2018″, advierte.

Ministros bajo sospecha

Además de Yunes, que ha presentado su renuncia quejándose de ver su nombre “arrojado al lodazal de una abyecta delación”, están amenazados por sospechas similares varios miembros del núcleo duro del Gobierno. En las últimas horas han salido al paso de los rumores de dimisión otros dos colaboradores próximos al presidente: Eliseu Padilha, ministro de la Casa Civil y equivalente a un jefe de Gabinete, y Wellington Moreira Franco, secretario del nuevo programa de privatizaciones y concesiones.

“No abandono las luchas cuando creo en ellas”, ha dicho Moreira Franco, que en las últimas décadas ha sido diputado federal, gobernador de Río de Janeiro y también ministro en el anterior Ejecutivo de Dilma Rousseff. En los papeles de Odebrecht figura con el apodo de “Angorá”, o gato de Angora, como es conocido en círculos políticos y periodísticos por su pelo blanco.

En caso de que Padilha o Moreira Franco finalmente no resistieran a la presión mediática y popular, se sumarían a la creciente lista de ministros caídos en el breve mandato de Temer. Desde que ocupó el sillón de Dilma Rousseff hace sólo siete meses, el pasado 12 de mayo, ya han dimitido seis integrantes del Ejecutivo.

Aprobación bajo mínimos

Las filtraciones, con material de sobra para prolongarse durante semanas, también han golpeado a los presidentes de la Cámara de los Diputados, Rodrigo Maia, y del Senado, Renan Calheiros. Este último se libró la semana pasada de ser suspendido por el Supremo Tribunal Federal (STF) por otro caso de desvío de dinero público, aunque los jueces decidieron excluirlo de la línea de sucesión para impedir que un acusado como él pueda sustituir a Temer.

El nuevo episodio de la Operación Lava Jato coincide con la publicación de una encuesta, realizada antes de las filtraciones, que confirma el desprecio generalizado hacia la clase política brasileña. El presidente cuenta con la aprobación de sólo un 10% de sus compatriotas y la desaprobación del 51%, según el instituto Datafolha. Y aún peor lo tiene el Congreso, con 7% de apoyo y 58% de rechazo, lo que convierte a los actuales parlamentarios en los más impopulares de la historia reciente del país.

http://www.elmundo.es/internacional/2016/12/14/58518e6f268e3eb2568b4608.html

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